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Posted by : Leon Delgado domingo, 24 de noviembre de 2013


Antes que nuestro mundo fuera creado por los pensamientos y la férrea voluntad de Brama, existió otro mundo, un mundo que por miles de incontables milenios fue guiado por  Yveht el creador, el cual siguió los pasos de sus antecesores, y creo un universo vasto con la ayuda de los Valis, que en el lenguaje de los hombres se conocerían como los Ángeles. Los mayores entre los sirvientes de Yveht serian los siete Velens, o  Arcángeles del poder.

Por decenios estos seres siguieron la voluntad de Yveht, paso a paso cumpliendo los planes del todopoderoso, hasta que un día algo inesperado surgió, y el creador decidió cambiar sus designios, pues el hombre había aparecido en el mundo. El hombre que fue una creación accidental en la obra del Yveht no fue un ser cualquiera y el creador designo un gran plan, que se alejaba de la tradición planteada.

Así fue que el Yveht concibió su plan y lo llevo a cabo a pesar de los grandes contratiempos narrados en los tres libros sacros, el antiguo, el nuevo y ultimo testamento, en los cuales se puede ver como algunos de los Valis se rebelaron y cayeron en desgracia, pero al final en el ultimo día de la creación de Yveht fueron perdonados.

Y fue así que todos los prodigios del hombre fueron borrados de la faz del mundo y el universo, junto contados sus pecados y errores por medio de la gracia de un solo humano, el cual cumplió con el plan de Yveht.

De todo lo que fue en los tiempos antes del mundo solo se recuerda los momentos finales gracias a algunos miembros que estuvieron presentes en el fin y vivieron hasta nuestras eras, ellos no narraron esto sino que lo escribieron en el ultimo testamento, un libro del cual solo existe un original, y tres copias y una de ellas fue vista por ojos mortales, los ojos de Alpharion, el primogénito de Adarion. Fue el quien me contó el final de los tiempos antiguos, el origen verdadero de nuestro mundo, aunque sus palabras fueron confusas para mi y sus significado no me es aun del todo claro, ya que sus palabras fueron las siguientes:

"Al final del ultimo día, Yveht dio su ultimo juicio y todos los miembros de  su creación supieron cual fue su verdadero papel en la obra del creador, pero no todos estuvieron contentos, ya que a todos los ángeles les fue ordenado inclinarse y aceptar al heredero de la creación de Dios, El hombre. Pero un Arcángel no lo aceptaba.

- Yo no me inclinare - dijo El Arcángel

-¿Porque no te inclinas?- Pregunto Dios - ¿Por que no aceptas tu destino?

-Por que a él lo creaste de lodo -respondió el Arcángel- seis veces lo hiciste, y seis veces lo destruiste, para rehacerlo una séptima. A mí, en cambio me hiciste de fuego, y desde el principio fui perfecto, por lo tanto no me inclinare ante una criatura.

- Pero el ya no es una criatura, y gracias a esas seis etapas pudo perfeccionarse hasta llegar a mi, mientras que tu no cambiaste, te mantuviste igual y no te esforzaste en mejorar, el hombre te supera en eso.- Respondió Dios.

- Lo que dices es imposible - Dijo sorprendido el Arcángel - a lo mucho seremos iguales, pero nunca inferiores al hombre.

- Pronto yo partiré, los que quieran servir al hombre podrán permanecer y renacerán en la obra de este

- Yo no quiero cambiar, y no lo voy a aceptar! - Dijo el Arcángel a Dios.

- Entonces vete - Ordeno Dios - por que lo hecho, hecho está, y ya no puedo detener mi plan. Te destierro a ti y a tus seguidores fuera de mi creación, a los vacíos helados y oscuros de la nada absoluta.

Y fue así que Dominic la Arcángel, pues de ella se trataba, fue expulsada de la creación de dios, a los vacíos donde no hay nada, solo luz y sombras. Fue acompañada por siete seguidores suyos, quienes creían fielmente en ella, y por siete Arcángeles menores que aunque aceptaban al hombre como el futuro señor, no deseaban renacer.

Y así los quince observaron como mudos testigos el fin del viejo mundo, y de Dios con él. Toda la creación, las marcas y realidades que fueron creados por dios se reunieron y se plegaron sobre si mismas, atraídas por la fuerza de la voluntad del hombre, compactados y convirtiéndose en un ínfimo punto de luz en medio de las sombras. Y de la destrucción surgió Dios, con su nueva forma, que como una mariposa dejaba atrás su capullo y extendía sus alas para morir tras dejar un  hijo tras de él.

Y los sobrevivientes de la vieja realidad vieron este terrible y a la vez hermoso espectáculo y comprendieron que lo que Dios hizo fue crear su descendencia para que esta a su vez repitiera el ciclo.

Y entonces los quince se encontraron flotando en la nada, y vieron que algo quedo en medio del caos, como un bote tras el naufragio  flotando en el vació, y se acercaron a ver que era. Así encontraron los restos de Elíseo, la ciudad de la luz, anterior hogar de los ángeles. En este roto fragmento del pasado los sobrevivientes hicieron su hogar, y esperaron, esperaron por una eternidad o dos.

Durante este tiempo toda la materia que alguna vez formo el universo estuvo condensada en una pequeña pero luminosa fuente de luz, como un huevo, en donde el hombre se preparo para renacer. A su alrededor los Ángeles vieron que habían otras esferas, otras realidades o Dioses, así descubrieron que estaban en el Nirvana, el mundo de los Eternos.

Fue entonces que la Idea tuvo conciencia de sus capacidades, y decidió recrearse a sí misma, pero de forma distinta. Así surgió Brama, con una gloria nunca antes vista, un espectáculo que los Ángeles nunca habían visto y observaron mudos como creaba los planos, y Arcadia, para luego nacer los dioses menores, y la ira de los Ángeles fue profunda.


Dos de los Ángeles aceptaron vivir en este mundo donde ellos eran huellas de un pasado que nunca existió, mientras que los otros trece juraron destruir a Brama y su creación a como diera lugar, con la esperanza de así poder recuperar lo que consideraban que era suyo.

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